Con éxito y una amplia respuesta del público, concluyó con una magistral puesta en escena “El laberinto”, resultado del laboratorio “El teatro y sus laberintos”, que se impartió en el Centro de las Artes de San Luis Potosí Centenario a través del área de Artes Escénicas. La dirección estuvo a cargo del reconocido actor mexicano Fermín Martínez, conocido por sus papeles en El violín, Déficit, Rudo y Cursi, así como la serie de HBO Capadocia, y contó con la participación de jóvenes y talentosos actores, quienes demostraron su alto nivel interpretativo.
Según Fermín Martínez, fue excelente trabajar con jóvenes actores, incluso con quienes no poseían experiencia alguna: “Eran vírgenes en este ámbito del teatro, y es bueno poder brindarles bases, tuvieron siempre mucho entusiasmo. El resultado de lo que llevamos a cabo es este espectáculo, que nos habla sobre el mito del Laberinto de Creta, ya que el espacio se prestó para crearlo, y a pesar del poco tiempo que estuvimos juntos, el resultado valió muchísimo la pena”.
Del mismo modo, el actor y director de la obra resalta la importancia de que los actores aprendan a perder las inhibiciones, ya que al principio cuesta trabajo mover el cuerpo y exhibirlo, ya que sienten que hacen el ridículo: “tenemos que aprender a disfrutar, volver a ser niños, ya que a veces olvidamos que alguna vez jugamos sin inhibición alguna”. Lo anterior fue clave a lo largo del desarrollo de la obra, ya que los actores tuvieron que desenvolverse en complejos procesos de improvisación e interacción con el público, siempre desde el punto de vista del personaje”.
“El laberinto”, está basado en el mítico laberinto construido por Dédalo, para ocultar la existencia del Minotauro. Del mismo modo, en un ejercicio multidisciplinario que combina el teatro clásico con elementos contemporáneos y alternativos, se pudo observar a personajes clave de la historia, como Ícaro y Teseo, así como el origen del Minotauro y la guerra de Atenas. El espectador, ingresó descalzo y con los ojos vendados, como si fuese alguna doncella o doncel dispuesto a enfrentarse a sus propios sentidos, y por supuesto, al Minotauro.
El público atravesó patios, jardines y corredores, así como el anexo de procesos, basándose en sus sentidos y guiados por los actores; distintas emociones basadas en el tacto, atravesando agua, rocas o pasto hasta llegar al hogar del Minotauro. Conforme concluyeron las etapas de la obra, el público recreó las historias de la antigua Grecia, además de ir descubriendo elementos de sí mismo.
Gracias a esto, el Centro de las Artes se consolida como un espacio afín para complejos ejercicios escénicos, clásicos y/o experimentales de gran calidad, donde las artes escénicas no se limitan a espacios cerrados, sino también a trabajar con las características expresivas que ofrece el espacio en sí.